A menudo vas hacia donde miras
Existe una fuerte relación entre lo que ves y cómo te mueves. Cuando conduces, tiendes de forma natural a dirigir el vehículo hacia donde estás mirando. Por lo tanto, tu mirada influye directamente en tu manera de girar el volante.
Este principio puede jugar a tu favor. Al centrar tu atención en el lugar al que quieres ir, te ayudas a mantener una trayectoria estable. Tu vehículo sigue casi automáticamente la dirección de tu mirada.
Usa tu mirada como herramienta
Cuando conduces en línea recta o te acercas a una curva, es importante mirar hacia delante y mantener la vista en la trayectoria deseada. Si no miras justo delante del vehículo, sino más lejos, obtienes una mejor visión general y puedes girar el volante con más suavidad.
Tus ojos recogen constantemente información sobre la carretera, lo que permite a tu cerebro realizar pequeñas correcciones de dirección sin que tengas que pensar en ello de forma consciente.
No mires al peligro
Sin embargo, esta misma tendencia natural también puede ser una desventaja. Si te concentras por completo en un obstáculo o en una situación peligrosa, existe la posibilidad de que acabes dirigiéndote justo hacia él.
Por eso es importante centrar tu atención en el espacio libre hacia el que quieres conducir con seguridad, en lugar de en el obstáculo que quieres evitar. Al mantener la mirada en el lugar correcto, aumentas la probabilidad de que tu vehículo siga esa línea.
Mirar en las curvas
En las curvas, la técnica de mirada desempeña un papel importante. Deja que tu mirada avance siempre en la dirección de la curva y sigue mirando más allá del punto en el que te encuentras en ese momento. Así podrás calcular mejor la curva y trazarla con más fluidez.
Cuando una carretera tiene línea central, en una curva a la izquierda puedes dejar que tu mirada siga esa línea. Esto te ayuda a leer mejor la forma de la curva y a mantener una trayectoria estable.
Resumen**
Tu vehículo suele moverse en la dirección en la que miras. Por eso, mira siempre hacia el lugar al que quieres ir. Usa tu mirada para mantener una trayectoria estable. Evita fijar la vista en obstáculos o peligros. En las curvas, mira más adelante y sigue la línea natural de la carretera.
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